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lunes, 30 de julio de 2018

SIN CONTROL INCENDIO EN CALIFORNIA


(AP).- El letal incendio forestal del Norte de California que obligó a miles de personas a huir de sus hogares, ardió el domingo prácticamente sin revisión, mientras las cuadrillas de bomberos inspeccionaron una pequeña población que quedó reducida a cenizas, árboles quemados y escombros humeantes.
El número de muertos aumentó a seis, y las autoridades expresaron su preocupación de que el pronóstico de fuertes vientos avive aún más las llamas.
“En este momentos, se esparce a todos lados. Aún hay varias líneas abiertas”, dijo Anthony Romero, portavoz del Departamento de Protección de Bosques e Incendios de California. “Cualquier evento podría reavivarlo todo”.
El Servicio Meteorológico Nacional pronosticó más condiciones secas y calurosas, con ráfagas de viento para la tarde del domingo.
Keswick, una población montañosa de alrededor de 450 habitantes, fue arrasado prácticamente por completo. El departamento de bomberos del condado de San Bernardino fue llamado para apagar las ardientes pilas de escombro que quedaron esparcidas ante la caída de los cables de electricidad.
“Lo que vemos aquí es una situación de incendio incompleta”, dijo el capitán Doug Miles mientras su cuadrilla utilizaba picos, palas y rastrillos para abrirse paso entre los escombros que, hasta hace unos días, eran residencias familiares. Las llamas arrasaron con unas 25 cuadras y se prevé que las labores de “limpieza” tomen varios días. Miles dijo que su equipo buscará todo lo que se pueda rescatar, pero no quedaron muchas cosas de pie.
Anna Noland, de 49 años, fue evacuada dos veces en tres días, antes de enterarse por la televisión que su casa se quemó. Planeaba permanecer en refugio en la Universidad Simpson en Redding, mientras busca otro lugar para vivir.
“Creo que sigo en shock”, dijo Noland. “Es simplemente increíble saber que no tienes una casa a donde volver”.
Noland fue una de las 38 mil personas evacuadas después de que el llamado Incendio Carr arrasó a las afueras de Redding, en el condado de Shasta. Entre los muertos se incluye a dos bomberos y una mujer con sus dos bisnietos.
“Mis bebés están muertos”, dijo Sherry Bledsoe en medio del llanto después de que ella y sus familiares se reunieron con agentes de la policía.
Sus dos hijos, James Roberts, de 5 años, y Emily Roberts, de 4, se quedaron varados junto con su bisabuela, Melody Bledseo, de 70 años, al momento en que las llamas arrasaron con la propiedad de la familia el pasado jueves a las afueras de Redding.
La sexta víctima, aún sin identificar, no evacuó a pesar de haber recibido la orden, indicó el domingo la policía del condado de Shasta.
Un problema vehicular originó el incendio el 23 de julio, pero no fue sino hasta el jueves que aumentó de tamaño y se dirigió a las zonas pobladas al oeste de Redding.

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