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domingo, 28 de noviembre de 2010

ENCABEZA PEÑA NIETO 50 ANIVERSARIO DE LA GENERACIÓN 1958-1960 PROFESORA MARÍA DEL CARMEN OSORNO AMBRIZ.





Toluca, México, Noviembre de 2010.- Al presidir la ceremonia del 50 aniversario de la generación 1958-1960 Profesora María del Carmen Osorno Ambriz de la Escuela Normal para Profesores, el gobernador Enrique Peña Nieto expresó que “queremos y deseamos que el Estado de México siga por el derrotero de progreso, de poderle dar condiciones de mayor desarrollo para que las nuevas generaciones puedan vivir con la calidad que merecen”.
Entregó reconocimientos a 52 maestras integrantes de la generación, entre ellas a su mamá, María del Socorro Nieto de Peña, y dijo que afortunadamente, en este país y en la entidad se ha contado con el valioso apoyo y respaldo de los profesores comprometidos con la formación educativa.
“Hoy tenemos la sociedad que se ha fraguado y forjado en el paso de los años, con una importantísima y trascendente labor de las maestras y maestros de la entidad”, subrayó.
Destacó que hoy a 50 años pueden dar cuenta de lo que han hecho, de cómo contribuyeron en la formación de muchas generaciones, de lo que hicieron en otros ámbitos, no sólo como maestros, de lo que han realizado en el desarrollo de la entidad.
En presencia de Alberto Curi Naime, secretario de Educación en la entidad; y de la alcaldesa de Toluca, María Elena Barrera Tapia, indicó que el principal espacio de formación está en la familia, y a partir de ahí se complementa con la educación que reciben de los maestros.



Resaltó que la historia de Toluca está íntimamente ligada a la Escuela Normal para Profesores de donde han egresado 26 mil de ellos en sus 100 años de vida, quienes han transitado por distintos espacios del quehacer social, no sólo en el quehacer educativo sino también en otras áreas donde han hecho su mayor contribución al progreso y desarrollo del estado.
Planteó que 2010 se debe convertir en un gran parteaguas del desarrollo nacional y la contribución de cada mexicano y mexiquense puede servir a que este país transite hacia mejores horizontes, y deseó a las maestras mayores logros y éxitos, siempre dando lo mejor de sí para impulsar la grandeza del Estado de México.
María del Carmen Ontiveros Ortega, quien habló a nombre de las profesoras de la generación 1958-1960, indicó que con la experiencia adquirida ha adquirido la certidumbre de que se debe insistir en que el hogar siga siendo el semillero, porque la familia es la fuerza de México, ya que es ahí donde se requiere el compromiso para enseñar a los hijos que el patriota critica a su país, pero hace para corregirlo.
Señaló que el 23 de noviembre, día en que egresaron, dejaron de ser alumnas para convertirse en maestras, tarea que no fue fácil porque se iniciaban grandes transformaciones con el entonces presidente Adolfo López Mateos, al crearse una comisión que elaboró un plan para resolver el plan de la educación primaria, de 11 años.
Expresó que les tocó hacer realidad la gratuidad de la enseñanza primaria y tener los recursos para ponerla en práctica a dos o tres años de servicio; manejaron los libros de texto y trabajo gratuitos que por vez primera se distribuían a todos los niños de la República Mexicana.
Agregó que también participaron en la homologación del calendario escolar, por lo que tenían que adaptarse al medio laboral y a vivir en las comunidades que fueron asignadas, experiencia que las motivó a seguir estudiando y convertirse en maestras reconocidas en la docencia.



Perfecto Díaz Maldonado, ex alumno de las maestras de la generación 1958-1960, indicó que tuvo la suerte de encontrarse con profesoras normalistas, egresadas de estos centros educativos; profesionales que llegaban con mucha ilusión, con vastos conocimientos y la metodología pertinente para transmitirles conocimientos, lo que les permitió disfrutar sus enseñanzas.
El también magistrado del Tribunal Superior de Justicia en la entidad precisó que ese cambio y profesionalismo de esta generación influyó en cada uno de los alumnos porque sirvieron de inspiración para continuar con su formación académica.
Al dar la bienvenida, María Eugenia Hernández Tapia, directora de la Escuela Norma para Profesores, dijo que han sido maestras de innumerables generaciones de niños y jóvenes y que con su bondadoso espíritu en la labor de servicio, no sólo han formado sus mentes sino que han ayudado a fomentar los valores humanos en ellos.
Añadió que están aquí acompañadas por sus familiares, quienes también han recibido el fruto de sus años de formación, pues en su crecimiento han sido guiados por el ejemplo de su dedicación y entrega a la labor.
Los jóvenes alumnos saben –dijo- al igual que ustedes, que si queremos que la sociedad cambie, más allá de pensar en grandes revoluciones, que son sueños propios de los adolescentes, se deben establecer todos los medios para que nadie quede ajeno a la palabra escrita, a los números, al conocimiento, que nadie sea privado de la educación.






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